miércoles, mayo 28, 2008

sólo te vuelvo a ver...

'(...) la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado pare escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.'

Los encuentros siempre son de otra parte, salen de los cajones escondidos del azar y cambian el color de los días. Los encuentros con vos deben ser algo así como restos de polvo cósmico, de cosas que quedan lejos y no se tocan.
Iba mirando colores por los pasos de cebra el día más caluroso del otoño y apareciste. El día no se reconocía en esa estación ni yo en esa esquina brindado con vos vaya a saber porqué cosas.
Una esquina, un quiebre, un paréntesis de tiempo. Así son nuestros encuentros, endijas sin ventanas y grietas sin suelo, un arroz en todo este collage.
Me volvió la vieja canción que seguramente habremos gastado los dos en la época de la escuela, esa que decía que te conozco de antes y hoy, después, después de tanto, apenas te vuelvo a ver.

lunes, mayo 12, 2008

lugares de encuentro...

se me ocurrió escribir porque hasta ahora no había escrito nunca.

y quería hacerlo desde antes, prometo, pero vos sabés, a veces no hay tiempo, a veces no hay palabras... a veces ya no quedan casualidades buenas.

y yo tengo una lista larga, también, de muchas y muy bonitas. y podría contarlas todas y cada una -si es que vienen a la memoria cuando las llame... a veces los recuerdos también tienen voluntad propia-

pero no se. a veces no se hasta qué punto la casualidad no va de la mano con un presentimiento; si acaso no caminé seis cuadras en la dirección equivocada y me encontré con vos porque algo adentro mío me decía que ahí ibas a estar; si acaso no te esperé abajo porque sabía que arriba algo malo iba a pasar, y lo sabíamos los dos y por eso me pediste que me quede y por eso me quedé.

si esa vez que me equivoqué feo y gracias a eso te conocí, no habrá sido que todo adentro mío -menos mi conciencia- conspiró para que eso pasara; si de alguna manera vos sabías que justo justo ese día era el que más te necesitaba conmigo, y por eso justo justo ese día me mandaste un mensajito, y viniste.

si no será todo una casualidad grandota con caprichitos de a rato, si no es la vida como un mar gigantesco que con una ola nos une y con la otra nos separa, y quién sabe las cosas que nos traerá la marea la próxima que se le ocurra golpearnos...

no se. hay días en que las cosas simplemente suceden... en que simplemente estamos acá, y acá nos encontramos.



"¿Sabíais que la mayor parte del cosmos está vacía? Fijáos, si nos soltaran al azar en medio el cosmos, la probabilidad de encontrarnos sobre un planeta sería prácticamente nula. ¿Queréis saber cuál es? Una entre mil millones de millones de millones. En la vida cotidiana esa probabilidad es despreciable, y mira, aquí estamos 3 de los afortunados merendando juntos".

(Ángel, en la bellísima "Tierra", de Julio Medem)

martes, abril 15, 2008

Qué bien, mis ojos se enredan de sueño...

Lo que pasó primero fue que me inventé un sortilegio. O me lo contaron y olvidé quién. El caso es que amanecí con una idea fija (como todas las mías) y me pasé el día esperando otra vez la hora de dormir, para ponerla en práctica.
Mi hechizo fue escribir un nombre bajo la almohada para poder soñarlo después. Y entonces yo, que no sé soñar si no es despierta, dormí con ese nombre debajo y lo vi aparecerse, al dueño del nombre, entre jirones de sueño.
Pero falta la casualidad, una que traspasa esto de tener nombres durmiendo bajo tu cabeza y soñar, y soñarlos. Y es que no pasó ni una noche más ese manuscrito bajo mi almohada que el dueño asumió sus tres dimensiones, se sacudió los restos de sueño y se apareció anónimo y marchito en su mejor versión: la del que volvía a buscarme, a mí.

Esta casualidad rompe hielo viene con magia y sortilegio, que es importante, pero está aquí por haber sido de carne y hueso. Y eso es importantísimo.

Es su casualidad, que no se entere.


viernes, abril 04, 2008

Hoy pensamos la misma frase

Yo no sé, serán estrellas para los más místicos o extrañas sinapsis para los más racionales, el caso es que a veces las frases son las mismas.
Las palabras bailan y hacen una ronda, tararean, se revuelven de risa, se ahogan en un oído y chapotean en otra boca, como jugando. Las palabras nos devuelven las casualidades y traman la siguiente, se abrazan despacito al círculo polar, se cosen a los pechos de los que se han de encontrar y caen, cómplices, por un agujero de luz.
Hoy pensamos la misma frase y ésa fue la casualidad del empujón. Al mismo tiempo dijimos:
'Tengo la sensación de que esto no me ha pasado nunca'.

Y sólo por eso, fue verdad.

miércoles, septiembre 27, 2006

sobre casualidades

etc.