lugares de encuentro...
se me ocurrió escribir porque hasta ahora no había escrito nunca.
y quería hacerlo desde antes, prometo, pero vos sabés, a veces no hay tiempo, a veces no hay palabras... a veces ya no quedan casualidades buenas.
y yo tengo una lista larga, también, de muchas y muy bonitas. y podría contarlas todas y cada una -si es que vienen a la memoria cuando las llame... a veces los recuerdos también tienen voluntad propia-
pero no se. a veces no se hasta qué punto la casualidad no va de la mano con un presentimiento; si acaso no caminé seis cuadras en la dirección equivocada y me encontré con vos porque algo adentro mío me decía que ahí ibas a estar; si acaso no te esperé abajo porque sabía que arriba algo malo iba a pasar, y lo sabíamos los dos y por eso me pediste que me quede y por eso me quedé.
si esa vez que me equivoqué feo y gracias a eso te conocí, no habrá sido que todo adentro mío -menos mi conciencia- conspiró para que eso pasara; si de alguna manera vos sabías que justo justo ese día era el que más te necesitaba conmigo, y por eso justo justo ese día me mandaste un mensajito, y viniste.
si no será todo una casualidad grandota con caprichitos de a rato, si no es la vida como un mar gigantesco que con una ola nos une y con la otra nos separa, y quién sabe las cosas que nos traerá la marea la próxima que se le ocurra golpearnos...
no se. hay días en que las cosas simplemente suceden... en que simplemente estamos acá, y acá nos encontramos.
"¿Sabíais que la mayor parte del cosmos está vacía? Fijáos, si nos soltaran al azar en medio el cosmos, la probabilidad de encontrarnos sobre un planeta sería prácticamente nula. ¿Queréis saber cuál es? Una entre mil millones de millones de millones. En la vida cotidiana esa probabilidad es despreciable, y mira, aquí estamos 3 de los afortunados merendando juntos".
(Ángel, en la bellísima "Tierra", de Julio Medem)
y quería hacerlo desde antes, prometo, pero vos sabés, a veces no hay tiempo, a veces no hay palabras... a veces ya no quedan casualidades buenas.
y yo tengo una lista larga, también, de muchas y muy bonitas. y podría contarlas todas y cada una -si es que vienen a la memoria cuando las llame... a veces los recuerdos también tienen voluntad propia-
pero no se. a veces no se hasta qué punto la casualidad no va de la mano con un presentimiento; si acaso no caminé seis cuadras en la dirección equivocada y me encontré con vos porque algo adentro mío me decía que ahí ibas a estar; si acaso no te esperé abajo porque sabía que arriba algo malo iba a pasar, y lo sabíamos los dos y por eso me pediste que me quede y por eso me quedé.
si esa vez que me equivoqué feo y gracias a eso te conocí, no habrá sido que todo adentro mío -menos mi conciencia- conspiró para que eso pasara; si de alguna manera vos sabías que justo justo ese día era el que más te necesitaba conmigo, y por eso justo justo ese día me mandaste un mensajito, y viniste.
si no será todo una casualidad grandota con caprichitos de a rato, si no es la vida como un mar gigantesco que con una ola nos une y con la otra nos separa, y quién sabe las cosas que nos traerá la marea la próxima que se le ocurra golpearnos...
no se. hay días en que las cosas simplemente suceden... en que simplemente estamos acá, y acá nos encontramos.
"¿Sabíais que la mayor parte del cosmos está vacía? Fijáos, si nos soltaran al azar en medio el cosmos, la probabilidad de encontrarnos sobre un planeta sería prácticamente nula. ¿Queréis saber cuál es? Una entre mil millones de millones de millones. En la vida cotidiana esa probabilidad es despreciable, y mira, aquí estamos 3 de los afortunados merendando juntos".
(Ángel, en la bellísima "Tierra", de Julio Medem)

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